Dom Pérignon no es simplemente una marca de champagne. Es el cuvée de prestige de Moët & Chandon, producido únicamente en los años en que la calidad de la cosecha supera un umbral altísimo que la casa define internamente. Desde 1935, se han declarado aproximadamente 45 vintages. Eso significa que cerca de uno de cada tres años no existe como Dom Pérignon.
Cada botella lleva un año en la etiqueta —su vintage— porque es vino de una sola cosecha excepcional, no una mezcla de añadas. Esto lo diferencia de la mayoría del champagne, que mezcla años para garantizar consistencia. Dom Pérignon busca otra cosa: capturar el carácter único e irrepetible de un año específico.
La composición varía según la añada, pero siempre es Chardonnay y Pinot Noir, provenientes de los mejores grands crus de la región de Champagne, Francia.